Cuidados del adulto mayor: precauciones en días calurosos

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Llega el verano y con él las altas temperaturas. Días de paseos, visitas a la playa, campo o largas tardes de descanso.

Para los adultos mayores resulta una estación del año muy agradable. No obstante, es necesario recordar que hay ciertas recomendaciones a considerar para evitar el desarrollo de complicaciones.

En la medida en que la persona envejece, la cantidad total de agua que hay en el cuerpo disminuye. Agregado a esto, se altera el reflejo de la sed lo que finalmente gatilla que se sienta menos deseo de tomar agua.

Por ende, son mucho más susceptibles a presentar golpes de calor.

El estar expuestos a altas temperaturas genera pérdida de agua (deshidratación) del organismo a través de diversos mecanismos como por ejemplo a través del sudor o la respiración, pudiendo producir alteraciones tan severas como el compromiso de consciencia que se puede ver reflejado en un adulto mayor con tendencia al sueño, hasta en estadios más marcados con desorientación o agitación motora. Se describen también mareos, palpitaciones, compromiso del estado general, dolores musculares o baja de la presión arterial.

Es muy importante considerar las enfermedades crónicas del adulto mayor, si estas están compensadas o no y qué medicamentos son los que se usan como parte del tratamiento habitual.

Así por ejemplo, enfermedades cardiovasculares (insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial de difícil tratamiento) que se manejan con diuréticos (medicamentos para perder líquidos) hacen que los síntomas sean más severos si el adulto mayor está deshidratado.

Las personas postradas están más expuestas a este fenómeno, por diversos mecanismos de generación. Una persona cuando se encuentra en un estado de  dependencia severa (postrado) habitualmente duerme sobre un colchón antiescaras, donde el material de fabriación puede potenciar la sudoración excesiva del mismo, a esto se le suma que habitan en lugares con mala regulación de la temperatura y el vestuario no es cambiado frecuentemente ni tampoco el material de su confección es el más adeacuado.

¿Cuáles son los síntomas de deshidratación? Cabe señalar que los signos y síntomas no son específicos, pudiendo presentar palpitaciones, debilidad, desorientación, tendencia al sueño, calambres, disminución de la cantidad de orina diaria en los casos más extremos.

¿Cómo tratarlo? En aquellos pacientes que no tengan contraindicaciones ya sea por enfermedades cardíacas o renales, la Sociedad Chilena de Geriatría recomienda ingesta de agua hasta 3 litros al día. Evitando bebidas azucaradas o con alto contenido de sal. Se recomienda potenciar el consumo de compotas, frutas y jaleas.

Utilizar bloqueador solar, siempre factor de protección 50 o mayor. Reaplicando a las 1-2 horas en caso de haber estado en la piscina, sudoración excesiva, retiro producto del roce u otra actividad.

Se recomienda usar ropa delgada, color clara y que cubra gran parte de la piel. Es adecuado promover el uso de sombreros, lentes además de evitar salir en las horas de mayor calor en el día (Entre las 11 y las 17 hrs).

En caso que se mantengan en habitaciones con aire acondicionado, éste nunca debe estar a menos de 22 – 24ºC.

Las vacaciones son un momento idóneo para disfrutar de la familia, realizar viajes, paseos. Conocer lugares y asistir a reuniones sociales.

Es importante promover la actitud positiva. Una actitud positiva mejora la autoestima, evita la progresión de las enfermedades y facilita un envejecimiento exitosos.

Dr. Gabriel Bravo R.

Médico Cirujano – EDF Hospital San Juan de Dios de Cauquenes

Diplomado en Geriatría y Gerontología, UChile

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