Déficit de geriatras, una deuda silenciosa

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Según datos aportados por el Instituto Nacional de Estadísticas a partir del último CENSO realizado durante el año 2017, la población chilena está envejeciendo aceleradamente.  El grupo etario de personas mayores de 65 años, corresponde al 11,4% de la población total (aproximadamente 1.900.000 habitantes). 

El panorama en la región del Maule, nuestra región, no es muy distinto. El porcentaje de personas mayores de 65 años es del 12,3%, superando la media nacional.  Y en Cauquenes, alcanza el 16,4%.

Pese el envejecimiento de la población, en Chile sólo hay 1 geriatra cada 34 mil personas de la tercera edad. 

De acuerdo a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica, debería existir un geriatra cada 5 mil personas de la tercera edad. Muy lejos de lo que es nuestra realidad nacional.

En Chile, sólo existen 57 especialistas reconocidos por la Sociedad de Geriatría y Gerontología, no obstante el sistema de salud registra a 88. Siendo éstos último médicos que no realizaron la especialidad, pero fueron acreditados por FONASA.

Del total previamente señalado, más del 80% se desempeña en la Región Metropolitana y de ese porcentaje, más del 50% sólo trabaja en el servicio privado.

Resulta necesario, entonces responder: ¿Quiénes son los geriatras y por qué son tan necesarios?

Los geriatras, son médicos especialistas que tratan los problemas de salud de las personas mayores. Para ello, utilizan un enfoque integral que no sólo considera las enfermedades del individuo, sino también como todas éstas influyen en el estado emocional y mental, entorno diario, desempeño en la vida cotidiana y la interrelación de estos factores.

La geriatría no sólo está encargada del manejo de las enfermedades agudas de las personas mayores, sino de mantener sus funciones motoras y mentales permitiendo mejorar la calidad de vida del paciente.

¿Quiénes deben ser vistos por un especialista en geriatría? En general se suele dividir en tres grandes grupos el tipo de pacientes:

1.- Toda persona mayor de 65 años sana, debe ser evaluada con enfoque preventivo para lograr un envejecimiento saludable.

2.- Personas mayores que presentan más de tres enfermedades crónicas y que consumen más de cinco medicamentos al día. Paciente con enfermedades como artrosis, diabetes mellitus, cáncer, asma, hipertensión arterial, dislipidemia, insuficiencia cardíaca, entre otras.
3.- Personas mayores que padecen una asociación de condiciones que complican su calidad de vida diaria, por ejemplo enfermedades crónicas, varios medicamentos, depresión, problemas de memoria, visión, audición. Personas con caídas frecuentes, incontinencia de esfínteres, temblores, desorientación, entre otras.

Por otro lado, toda persona mayor de 70 años que es hospitalizada y que tiene deterioro cognitivo, confusión previa al ingreso y/o disminución en la capacidad para desempeñarse en actividades de la vida diaria tiene que ser vista por un geriatra durante la hospitalización y al alta, independiente del diagnóstico.

Un geriatra entonces, no sólo es un médico que se preocupa de la enfermedad del adulto mayor. Es un médico que aborda de forma integral la problemática social, psicológica y funcional.

¿Por qué es necesario un geriatra? Los programa de salud que cuentan con este tipo de especialistas han demostrado mejorar la precisión de los diagnósticos, la funcionalidad física, afectividad y memoria de los pacientes. A la vez, logran disminuir la necesidad de usar medicamentos, disminuyen los costos en salud, las tasas de mortalidad y la frecuencia de ingreso a hogares de ancianos y hospitales.

Lamentablemente, ningún Hospital de la región del Maule cuenta con una Unidad de Geriatría ni tiene dentro de su cartera de prestación de servicios esta especialidad. Lo que resulta cómico, considerando que somos de las regiones más envejecidas del país.

Es perentorio, que las autoridades se hagan conscientes de este problema. Los adultos mayores están ahora y debemos responder a sus necesidades. Pero se hace evidente la brecha de especialistas, más recursos para la formación de éstos y de los profesionales necesarios para la continuidad de los cuidados. Necesitamos infraestructura acorde a los estándares internacionales, unidades geriátricas para hospitalizaciones al menos en los centros de mayor complejidad de la zona y cargos para contratar y atraer a este tipo de profesionales. Caso contrario, si continuamos actuando como si el problema no existiera, seguiremos siendo una medicina con respuesta tardía. Tratando secuelas, por sobre la entrega de autonomía y funcionalidad.

Dr. Gabriel Bravo R.

Médico Cirujano – EDF Hospital San Juan de Dios de Cauquenes

Diplomado en Geriatría y Gerontología – Universidad de Chile

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