Economía chilena entre 1810 y 1830

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Imagen en la cual se representa un puerto mercante a fines del siglo XVII.

Entre los años 1810 y 1830 se produjeron distintas coyunturas políticas y económicas. Durante este período se pueden apreciar los primeros rasgos de cómo el país va  tomando un rumbo desde lo tradicional a lo moderno, asociándose contextualmente al momento de la Independencia. En el presente artículo explicaremos nuestra realidad económica entre los años de independencia, como también aquellas coyunturas que iniciaron dicha causa.  

En lo teórico Chile se encontraba bajo la tutela de la corona. Por lo que la economía era controlada por distintos sistemas de anclaje naval y de registro, a través de esto, las naves podían surcar las aguas y llegar al puerto sin ningún problema. La mayoría de estas naves españolas eran acompañadas por navieros de guerra, estas cumplían la función de proteger el cargamento y las provisiones,  evitando cualquier ataque pirata. Al inicio, esto se expreso como una economía, que descansaba fundamentalmente en la producción, ganadera y minera, rubros que daban trabajo en la masa laboriosa y cuyos productos constituían los mayores embarques hacia el exterior. Esas actividades, propias de una economía atrasada, se debatían en medio de graves problemas que hacían imposible su desarrollo, el cual Chile carecía de técnicas para explotar el mercado interno, el cual era rústico con explotación miserable, de cuño mercantilista.

Por un lado la Metrópolis no deseaba la libertad de comercio con todas las naciones, en primer lugar, porque consideró a los españoles de nacimiento; y en segundo lugar, porque las relaciones mercantiles de estos españoles estaban ligadas al comercio español. Asimismo, y complementando aquella visión, los historiadores nos dan a entender que la economía chilena funcionaba de distinta manera con respecto al aparataje teórico del monopolio español.  Sergio Villalobos explica que desde el siglo XVIII el sistema comercial español sufrió pérdidas, estas sucedían cuando distintos barcos eran saqueados por piratas y corsarios o nunca llegaban a su destino por la inclemencia del clima. A su vez, dicha situación  era también provocada por el contrabando ilícito de algunos comerciantes y mercaderes extranjeros y chilenos. 

Dibujo de un arriero el cual permitía el traslado de productos en nuestro país.

Según esta realidad, Teodoro Bland traza la situación económica a fines 1910, identificando la importancia y la relevancia del papel que jugó el tráfico ilícito en el proceso de independencia, es más también identifica el paulatino proceso de Chile hacia la modernidad con elementos y rasgos tradicionales; “al frente de la costa montañosa de Chile se encuentra la gran pesquería de ballenas del Pacifico, a la cual se han dedicado con tanto provecho los ciudadanos de los Estados Unidos. Se ocupan anualmente en este tráfico cerca de quince o veinte buques americanos”. Tal como señala la apertura económica clandestina de Chile facilitó el proceso de independencia, en donde provocó malestar y conflicto en dos grupos sociales,  la elite tradicional criolla y la elite tradicional hispana. Esta situación se agravó aún más, cuando sus intereses se acopiaron. Ambos grupos se ocupaban de establecer buenos negocios comerciales. No obstante, la elite tradicional hispana en su afán centralista y proteccionista impuso precios elevados a sus mercaderías, mientras que la elite criolla no colocó ninguna restricción y sus productos no tuvieron un precio elevado, inclinándose la balanza comercial a estos, los cuales establecieron muy buenas relaciones con comerciantes extranjeros principalmente norteamericanos, ingleses y franceses.

La situación anterior provoco que los mercados de la elite española colapsaran, debido a la competencia económica practicada por mercaderes extranjeros y chilenos. Por cierto, estos mantenían fuertes lazos económicos con Estados Unidos, tal como explica Luz María Méndez Beltrán,  “el comercio de Estados Unidos se embarcó en una dura competencia con el de Inglaterra por el control del comercio mercante del Pacífico en el siglo XIX. Influyeron en ese proceso la decadencia de la Compañía de las Indias Orientales, que les facilitó el acceso a los puertos de Asia, en especial Cantón, la posible exportación con buenas ganancias del cobre chileno a la India”, por lo demás, cada reforma adoptada por la Corona trajo consigo una mayor independencia financiera para los comerciantes criollos y mayor competencia para los comerciantes hispanos, de esto Sergio Villalobos nos relata que gracias a esta competencia motivó a algunos comerciantes a expandir sus empresas alcanzar nuevos mercados, “no solo llevaron sus negocios a las colonias cercanas, sino que también en los últimos años de la dominación española abordaban el tráfico directo con la metrópolis y aún extendieron sus vinculaciones a otros países europeos”.

Claro que esto no lo explica todo, los vínculos con otros países europeos se afirmaron y fortalecieron, a partir de un hecho concreto y decidor, Villalobos sostiene que  “los  criollos no estaban dispuestos a seguir soportando las cargas exageradas que les imponían desde Madrid y que los mismos ministros comprendieron que la política de exacciones no podía ir más allá”.  Los comerciantes criollos reafirmaron,  sin darse cuenta, su posición liberal, ejemplo de esto fue que algunos, al ver como los gobernadores a través de la Corona ejercían con severidad el poder, compraban especies en Inglaterra o Suecia,  revendían en Francia o dentro del comercio Norteamericano, y a partir de ahí,  lograban contactos, redes económicas y su propia independencia.   

En resumen tenemos en los últimos 20 años un proceso particular, de gestación interna y externa, donde la economía durante el proceso de Independencia jugó un papel muy importante dentro y fuera del país,  pese a  que existan autores que renieguen la modernidad, durante este periodo efectivamente podemos establecer que hay rasgos típicos de una sociedad moderna, que cambia paulatinamente, no dejando de lado lo que caracteriza al  Chile tradicional.  Debido a los hechos que trascurrieron en el periodo, la economía española se fragmentó, mientras que la sociedad criolla sufrió cambios políticos, sociales y económicos. A partir de esto se establece en Chile una fisionomía mercantilista con rasgos liberales y con un desarrollo lento, pero paulatino, trasmutando de una economía centralizada a una economía mundo globalizada.

Héctor Cruzat Núñez
Profesor: Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

 

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