El culto a los grandes autores, textos y ediciones magistrales

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Conocer, no es el saber memorizar, ni tampoco el eufemismo de pretender  aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir y aprender ser, conocer es el conocimiento de construir, elaborar, sistematizar y desarrollar más conocimientos tan sólo así el aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir y aprender ser tienen un sentido, ser un aporte más a una gama de saber con el fin de ser referente intelectual y cultural.

De lo anterior el docente debe y tiene la obligación de saber las obras de grandes autores, textos y ediciones magistrales, un obtuso o un ególatra inconformista del saber, más y no menos que un sabio elocuente pertinente pero con la necesidad de producir, es también la manera de entregar el conocimiento de aportar en el aula o fuera de esta.  La disciplina es de quien produce  el conocimiento, el que lo enseña tan sólo un relator y quien lo recibe un espectador. 

¿Citar a los grandes o prescindir de los nombres?

Es prescindible e importante revisar cómo les asignamos valor a dichas voces, a aquellas obras o también aquellos autores, y cómo entendemos o asumimos la transferencia valorica del conocimiento desde nuestras sonoridades y propias limitaciones individuales hacia ese conocimiento del ayer casi olvidado que se nos devela y abre pero que a la vez es difusa para una sociedad acomodada.

Paul Veyne, francés que desde su infancia fue amante de la arqueología romana, un aprendiz del museo de Nimes quien se formó  cómo uno de los más destacados autores de la “Historia de la vida privada. De la Roma pagana hasta Bizancio”, quien será el modelo que bajo la Escuela de los Annales planteará que la historia no es una ciencia, sino más bien una novela la cual carece de metodología y no entrega explicación. 

Elizabeth Deeds Ermarth, emblemática historiadora postmoderna y muy reconocida actualmente del “Realism and Consensus in the English Novel: Time, Space and Narrative” su trabajo ha sido desarrollado en distintas áreas de interdisciplinariedad, abarcando desde estudios sobre literatura, el género, e inclusive la teoría historiográfica en el contexto de la postmodernidad.

Dominick LaCapra sincera maestra de líneas variadas de trabajo desde la historia del intelecto hasta las disciplinas del genero en “Rethinking Intellectual History and Reading Texts” propone construir una subdiciplina de la historia intelectual que en algunos aspectos importantes en transdiciplinaria la cual insta al historiador intelectual a ponerse al tanto de otras disciplinas.

Frank Ankersmit maestro de maestros cuya selecta y preocupada manera de hablar cautivo a más de algún compañero de clases, tal como su discurso, su producción es amplia y diversa, había sostenido desde “Narrative Logic. A Semantic Analysis of the Historian´s Language” buscó la solución a las dificultades de cómo el texto histórico se relaciona con el pasado, cómo debemos asumir la noción de referencia en el quehacer historiográfico.

Conocido y emblemático Hayden White, tal como Frank, profesores netamente academicistas y no plaustros docentes ruines del saber “Metahistory” centra su reflexión en torno a la narración misma del discurso historiográfico.  Quien señala, tal como su aprendiz, el cual escribe y de una importante escuela perfeccionando su saber, la historia es una filosofía estructural y apasionadamente tradicional. 

En definitiva conocer, no es el saber memorizar, ni tampoco el eufemismo de pretender  saber, sino más bien del producir y crear.

“El anacronismo del utillaje material no tiene el mismo peso que el anacronismo del utillaje mental”  Anónimo

 

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