Emmita y su dulce de membrillo

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Siempre la Emmita fue, entre otra de sus virtudes, aficionada a guardar mermeladas, frutas, licores caseros y hasta perdices, enfrascadas en envases herméticos, que consumíamos en familia o compartíamos. Damascos aromáticos del Campo o Cauquenes y guindas estaban entre muestras mermeladas predilectas. Cierto día en nuestra infancia no recuerdo en que año, Mamá trajo a casa dulce de membrillo y le dijimos “es muy oscuro y dulce parecido al de camote, no tiene ni gusto a membrillo! ¿Porque no hace Ud este dulce?”. Aún no teníamos vehículo, todo lo llevábamos en la micro canastera como la llamábamos a las viejas micros que hacían el recorrido entre Cauquenes y Sauzal, cuya descripción tan típica dejaremos para otra ocasión. No pasó una semana cuando ya doña Emma había echado tres bolsas de azúcar para iniciar su aventura con el dulce de membrillo.

Con su habitual diligencia trajo tarros de diferentes tamaños, programó salidas en carreta, todo esto en Abril, plena época en que los aromáticos frutos crecían como mala hierba alrededor de las viñas en San Ramón y con un par de sacos, más la ayuda de Zoila e Hilda Cancino, chiquillas que con frecuencia ayudaban en casa, iniciaron una aventura que duraría mas de cuarenta años. Después de varios intentos cociendo los frutos no encontraba el color y la acides que su exigencia buscaba. “No le saquemos las pepas ni la cáscara, démosles menos cocción, pasémoslos bien por el cedazo”. Todos rodeábamos con un vaso, tarrito o cuchara para raspar el pegado de la gran paila de cobre que compró a los gitanos. Mitad azúcar y mitad de la espesa mezcla del membrillo cocido, se calentaba hasta erupcionar hirviendo, mientras sin cesar se giraba con una paleta de madera, “¡tengan cuidado, no se acerquen, se van a quemar con el dulce!” Advertía doña Emma, la cara de las ayudantes enrojecía y sudaba copiosamente, la mixtura fue tomando un color rubio y despidiendo un aroma acidulce muy particular que hizo sonreír a mi Madre, como si fuese un alquimista que por fin encuentra la “ Fórmula del Oro” ¡llamen a Miguel! dijo como buscando la aprobación de mi Padre. Se ve bonito exclamó éste al verlo !Ojalá que el sabor sea igual al aspecto! Cuando vio la colección de tarros que tenía mi Mamá para guardar el dulce don Miguel tuvo un idea genial ¿porque no hacer un cajón pequeño tapizado con papel mantequilla?. Faltaba solo probar el dulce para decir ¡Eureka! al igual que Arquímedes. En efecto para satisfacción de todos y especialmente de Emmita, al color rubio se agregó un sabor acido leve con un dulzor preciso ¡La Fábrica de Dulce de Membrillo parecía haber partido exitosamente!
Todos raspamos la paila y nos engolosinamos Mirtha, Camencho, Miguel, Nelson, uno de los más golosos, y don Miguel quien luego de probarlo haciendo un gesto con los labios y el bigote exclamó “¡Estamos listos “Vieja “este sí es dulce de membrillo!”
Esa tarde la micro trajo las tablas encargadas por don Miguel, quien al día siguiente se instaló en su banco carpintero e hizo el primer cajoncito que rotuló “patrón”, lo forró por dentro con papel mantequilla y repitió el procedimiento. Era tan detallista que usaba nivel, escalopas (1), lija y sierra.
Cada cosa que hacía mi Padre, hasta el palo de una honda pajarera, debía rayar en la perfección.
Si algo salía mal era una “chambonada”. Antes que cante un gallo, doña Emma estaba viajando a caballo donde don Rosita. Sesentón ceñudo y bonachón dueño de una parcela, donde abundaban los membrillos. Llevando una carreta para acarrear sacos de este fruto en tanto encargaba azúcar y tablas para los cajones, más de una vez la acompañe en sus salidas donde Rosita junto con Heriberto, hijo de Amalio Bustos mayordomo del campo, cabalgábamos y galopábamos, mi Madre disfrutaba como chiquilla, parecía niña con el viento dándole en la cara. ¡No existía fatiga para esta hormiguita alegre y acampada!
Ese año vendió sus primeros quinientos kilos de dulce al Regimiento Andalién de Cauquenes.
La persistencia y el arduo trabajo de Emmita lo Había LOGRADO!!

 

(CRONICA PUBLICADA EL 12 DE ABRIL DEL AÑO ACTUAL…VALGA COMO UN HOMENAJE A SU AUTOR EL DR. VÍCTOR HUGO VALENCIA CACERES FALLECIDO EL MIERCOLES RECIEN PASADO).

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