Fedrico Albert y su legado en la Provincia

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En Federico Albert hallamos al apóstol de la protección de los recursos naturales, al dinamo que con incansable actividad, realizó obras inmensas en una época en que todo aquello Precía tn ajeno y extraño…Él se adelantó a otros conservacionista en otras regiones del Nuevo Mundo que se horrorizaban por los crímenes que se cometían en la naturaleza virgen, y que quizás supieron de la titánica labor que {el desarrollaba en la más distante de las naciones americanas para detener el saqueo y corregir los errores. Por una parte, su cerebro poseía la ciencia, y por otra, su corazón la iniciativa para la acción fecunda y generosa.

UN PREDESTINADO

Federico Albert nació en Berlín en 1867, hijo de un músico de prestigio, el mayor virtuoso en aquel inefable instrumento de las antiguas diosas, la cítara, Max Abert, el más aplaudido citarista de Europa. Su madre fue una eximia pianista y él momentos amargos se apoyaba en aquel instrumento que es como un báculo.

Estudió en la famosa Universidad Dorotea de Berlín y completó su memoria en Ciencias Naturales en Munich. Ya a los 20 años, era Doctor. A esa temprana edad, ocupaba un alto cargo en el Jardín Botánico de su ciudad natal, y el Director, admirado sin duda de su precoz talento, lo recomendó al entonces Ministro de Chile en Alemania, don Domingo Gana.

Gracias al sagaz diplomático fue contratado por el Presidente Balmaceda que sentía cierta atracción por el ignorado campo de las plantas, suelos y aguas, donde tal vez sospechara se descubrirían extraordinarias riquezas. De inmediato ingresó al Museo de Historia Natural donde fue nombrado jefe de sección como preparador y profesor de Historia Natural. Allí hizo sus primeras armas, durante diez años, que tuvieron el efecto de adaptarlo al nuevo ambiente. Se empeñó en hacer una Guía del Museo Natural y para ilustrarla él mismo dibujó preciosas láminas de color.

SUS PRIMERAS EXPERIENCIAS EN CHILE

En 1898 fue trasladado al entonces Ministerio de Industria  que era el principal centro de la febril actividad económica todavía e exploración.

Era indispensable encontrar nuevos veneros, nuevos rubros… y a Albert le encargaron una serie de investigaciones sobre especies útiles animales y vegetales exóticas. Él sugirió la creación de una nueva sección ministerial y se estableció el Departamento “Ensayos Biológicos y Botánicos” y él fue nombrado jefe. La nueva sección cobró importancia y en 1906 fue elevada de categoría a “Oficina de Ensayos Ecológicos y Botánicos”, a cargo de él.

Y por fin, en 1911, fue fundada la “Inspección General de Aguas, Bosques, Pesca y Caza” a su mucha insistencia y así se cumplió una de sus máximas aspiraciones, pues hasta entonces Chile no tenía ninguna clase de organización y administración de recursos más vitales.

SE ENRIELA SU DESTINO.

A la sazón, Albert manejaba lo que podríamos llamar la vida física de Chile, responsabilidad enorme que supo cumplir con creces. Desde su llegada al país, en razón misma de su trabajo, había viajado intensamente por Chile y ya lo conocía mejor que los nacidos en su suelo.

Entretanto, desvelándose, se quemaba las pestañas  escribiendo artículos. Monografías, opúsculos, textos de conferencias, libros, con el fin de enseñar a los chilenos lo que ten+ian y cómo se podría obtener provecho de los recursos naturales renovables. Antes de los 30 años de edad, ya había publicado cerca de 50 obras sobre esos temas.

En verdad, cuesta creer que un solo hombre pudiera multiplicarse en tal forma, pues continuamente tenía que desplazarse por el país para atender, controlar y dirigir obras.

En 1900 visitó Chanco, para controlar el avance impertérrito de las dunas que en olas sucesivas amenazaban sepultar al mismo pueblo. Con sus propias manos enseñó a fijarlas con pastos, taludes, arbustos, y después de varios ensayos logró detener la marea que ya se había engullido muchas hectáreas de campos de cultivo, praderas, árboles y casas. Los lomajes de arena alcanzaban alturas hasta de 80 metros y constituían una amenaza apocalíptica para los habitantes de la región. Pero al cabo de algunos meses, Albert las domó y obtuvo uno de los más señalados triunfos de su carrera.

(CONTINÚA EN PRÓXIMA EDICIÓN)

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