Los vivos y los muertos: una reflexión de la vida y de la muerte entre los de acá y los del más allá

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Tras la partida de un ser amado, un hermano para mí, realicé un viaje interior el cual tiene que ver con nuestra concepción del principio de la vida y nuestra creencia entorno a los misterios que rodean la muerte. De esta manera comencé pensando que nosotros crecemos y damos nuestros primeros pasos en este mundo sostenido por nuestros padres, aquellos que ya los dieron y que otras generaciones ya lo hicieron,  eso es lo primero que nos dan a entender.

¿Pero que sabemos sobre la vida y la muerte?, ¿somos capaces de entender y comprender la partida de algún ser querido?, ¿qué es lo que hay después?, ¿propalamos de una vida a otra?, en la calidad de historiador reflexionaré y trataré consolar, animar y tranquilizar en este somero y muy mezquino artículo, en post de aquellos que lo necesiten y que atreves de este reducido mensaje se asistan viendo en él una posibilidad más de continuar.

En mi paso por comprender la verdad y más al hombre en su complejidad descubrí tal como algunos afirman y como otros olvidan, la muerte es un hecho, un hecho que está comprendida en todas las culturas de la humanidad. Es una realidad que se encuentra presente de las más diversas formas y manifestaciones. Es un acontecimiento universal e irrecusable, es decir, ninguno de nosotros puede evitar la muerte, por lo que es más radical que la vida en su cumplimiento y en su percepción de su entorno.  

La vida, en cambio se puede evitar, me refiero a todos los métodos de protección para que no nos embaracemos, la muerte en cambio es un destino ineluctable de todo lo que vive. Es así, como todos nosotros sin excepción conoce de antemano su final, la tormentosa realidad que nos afecta es que términos igual que el que ya partió, pero es así, simple y sin ninguna complejidad, tenemos presente que somos “seres-para-la muerte”.  Frente a esta realidad debemos aceptar, si aceptamos crecemos, si crecemos trascendemos, si trascendemos jamás seremos olvidados y nuestro miedo será disipado. No obstante la muerte se nutre de la vida, porque esta sabe que debe atesorar todo lo que proviene de ella, es un ciclo sin fin, sin prejuicios ni valores, así tenemos que tener presente que somos también “seres-para-la vida”.

De tal manera la muerte recibe pero también debe dar, y da de la misma manera que la vida, porque ambas son una, separadas fuerzas pero unidas con el único propósito, cumplir a cabalidad lo que está dispuesto y ordenado por el misterio del hacedor, Dios, Ala, Buda, entre otras designaciones humanas. 

Irreversiblemente estamos bajo aquellas leyes, en donde los vivos y los muertos conviven, tal vez en el más acá, tal vez en el más allá, pero que debemos aceptar, y ver al otro como un hermano, un amigo al que hay que ayudar.

Francisco Javier García Chamorro, Panchito fuiste un niño, un adolecente y un gran hombre que siempre me apoyo desde aquella niñez en Carrera Pinto la cual siempre estará en mí mente y en mí corazón.  

Héctor Cruzat Núñez
Profesor: Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

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