Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Cauquenes hace preocupante análisis de los momentos vividos

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No era el cuento del lobo, porque se sabía que entrada la temporada veraniega con las altas temperaturas y otros ingredientes, el tema de los incendios iban a perturbar la tranquilidad y seguridad comunitaria.

Las autoridades de todos los rangos, durante los meses precedentes, decían más que hacían acciones concretas para dar batalla a estos eventos tan conmovedores, lamentablemente ocasionados por la mano del hombre.

Entre el dicho y el hecho, se evidenció no obstante, que hay mucho trecho.

El debut de los equipos de emergencia, comunales, provinciales y Onemi no han quedado “promovidos” en esta primera batalla contra el fuego.

Como siempre, parece, mirando la otra cara de la moneda, ha sido el Cuerpo de Bomberos conformado por Voluntarios que para ellos es lo mismo el día o la noche para acudir a ponerle el hombro, los que han puesto su capacidad profesional y su vocación de servicio para ponerle el pecho a las balas…

Hora nos parece que las autoridades recojan el guante y asuman o expliquen sus roles de acciones y también de omisiones que han sido analizadas por la máxima autoridad local del Cuerpo de Bomberos, Superintendente Pablo Faundes Jara.

Puntualmente, las interrogantes se vinculan con la ausencia de apoyo con camiones aljibes para dotar de agua a los Bomberos y la otra, las razones – fundamentaciones de la autoridad para no haber declarado a Cauquenes en situación amarilla de emergencia?

Esta omisión, lisa y llanamente ha significado que los Bomberos de Cauquenes tendrán que de nuevo salir a la calle a pordiosear ayudas monetarias para costear los dos o tres millones de pesos que le significa este desplazamiento a los lugares donde aparecía el fuego: Cabrería, donde “rascándose con sus propias uñas” en medio de la oscuridad de la noche los Bomberos salvaron de las llamas a la Escuela del sector; también sus desplazamientos a la localidad de Tres Esquinas, Pilén, El Trozo, etc.

La declaración de Emergencia amarilla, tiene la trascendencia que es el Estado (ONEMI) el que tiene que costear los gastos pertinentes. ¿La  Gobernación, puntualmente por qué no asumió esta gestión?

 

EL BALANCE DEL SUPER PABLO FAUNDES

Los fragmentos de sus declaraciones, hablan por sí solos:

Tema de los Camiones Aljibes.

“En reiteradas oportunidades – dijo- solicitamos que los camiones aljibes nos abastecieran de agua; lamentablemente eso no se produjo, solamente se trabajó con el camión aljibe del Cuerpo de Bomberos de Cauquenes que tiene una capacidad muy limitada para lo que necesitábamos”

¿DE QUIEN ES LA RESPONSABILIDAD, SE LE PREGUNTÓ?

  • “Bueno, en estas situaciones de emergencia los que siempre nos prestan apoyo son los aljibes municipales y los aljibes que Gobernación contrata para estas ocasiones. Lamentablemente, durante la madrugada ( se refiere al incendio en Cabrería) era muy necesario el apoyo de los camiones aljibes y no lo tuvimos. Para poder afrontar la emergencia tuvimos que NO ocupar agua hasta que ya el incendio estaba inmediatamente ad portas de la Escuela y trabajamos con lo que nos quedaba de agua que era muy limitada, pero pudimos salva la Escuela. Esto fue aproximadamente a las 05:30 de la madrugada cuando fue el momento más complejo y el incendio terminó pasando por las orillas de la Escuela”.

“ Durante el día – agregó el Superintendente- hubo más apoyo con los helicópteros y las birigadas que trabajan al parecer solamente de día, más la presencia de aviones que lanzan agua, se controló rápidamente los puntos de Tres Esquinas”.

 

Más que echarle ají al caldo para que nuestras autoridades, ciertamente, asuman sus responsabilidades en estas falencias, lo que bien vale la pena es que las coordinaciones y acciones tengan  adecuada preparación para darle lucha a los venideros incendios que de seguro se van a producir.

Es hora al menos que en estas situaciones de emergencias nuestras autoridades se “olviden del color del gato”, como lo graficó alguna vez el ex concejal Aravena, sino que tenga la capacidad, habilidad y experticia para cazar los ratones. En este caso, para ganarle a los preocupantes incendios.

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